Desde hace muchos años se ha venido denigrando del ejercicio de las ventas, bien sea de manera formal e informal, a tal punto de convertir la frase de “Me tocará trabajar en ventas, sino me contratan rápidamente en un empleo”, hecho que demuestra que esta profesión, a pesar de todos los beneficios económicos y sociales que representa, no deja de ser un simple ejercicio de escampadero.
Algunos expertos definen la venta como un arte, otros en cambio, simplemente se limitan a designarle el apelativo a la acción que se genera de vender un bien o servicio a cambio de dinero o especie, convirtiéndose en el fiel ejemplo de amores y desamores, teniendo en cuenta que todos saben que es una de las profesionales de mayor agradecimiento y mejor paga, claramente directamente proporcional al esfuerzo invertido con los resultados obtenidos.
Considerando que la base de la economía depende sustancialmente de todas las transacciones comerciales, y que este, a su vez, corresponde a un proceso social en todas sus dimensiones, no se ha podido desprender del mito subvalorado y despótico llamado ventas.
Afortunadamente de manera consciente o inconsciente todos y cada uno de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, nos ha correspondido realizar el rol de vendedor, donde indistintamente de nuestra ocupación, por derecha o izquierda estamos obligados a realizarlo para sobrevivir.
Caso parecido, y de igual de subvalorado, acontece con la docencia, donde cada vez se ven más profesionales, buscando incursionar en la academia, bien sea como segunda fuente de ingreso o sencillamente por no contar con oportunidades en su campo de acción natural, viendo que la docencia al igual que las ventas resulta al final la opción más práctica y sencilla de realizar.
El sistema educativo colombiano, ha conllevado a muchas entidades educativas de los diferentes niveles, al canibalismo profesional del cuerpo docente, donde prima la comprobación de un simple diploma de postgrado, una recomendación y en la mayoría de casos por intereses personales, dejando a un lado lo que realmente deben valorar y sopesar como son las competencias, habilidades pedagógicas, humanas, sociales y prácticas (vocación y amor por el ser, deber y hacer); componente esencial para la verdadera gestión y transmisión del conocimiento con que debe contar un docente-facilitador dentro y fuera de un aula de clase.
La situación actual que atraviesa el país, resalta diariamente la maravillosa labor de todas las personas del sistema de salud, al igual que otros sectores tales como, la seguridad nacional, domiciliarios, personal de aseo y mantenimiento en general; pero resulta imperioso destacar otros sectores que vienen trabajando de manera silenciosa el fortalecimiento del aparato productivo de la economía nacional.
Importante destacar el aporte que vienen realizando los verdaderos docente y maestros de la enseñanza, aportando de manera discreta al fortalecimiento educativo, de manera improvisada o no, sin embargo, sacando adelante semana a semana los encuentros virtuales de flexibilidad académica, buscando en mayor medida mantener el entusiasmo y sentido de pertenencia evitando al máximo la deserción estudiantil.
La educación tiene que ayudarnos a conocernos y comprendernos a nosotros mismos y por ende a los demás, se debe enseñar a pensar no qué pensar.
Destaco la frase de Platón, “El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano”. Si y soló si, lograremos alcanzar o lograr todo lo que nos proponemos en la medida que conocemos el terreno que pisamos.
Al igual que las ventas, la docencia debe considerarse un verdadero arte, donde en muchas circunstancias se debe recurrir a distintas técnicas, metodologías y prácticas en el ejercicio académico para transmitir un concepto o idea con el vivo ejemplo que logre describir de manera simbólica el tema en cuestión.
Se vaticina que los sectores de la educación y diversión, serán los últimos en reactivarse, es importante el llamado a los entes gubernamentales, a que desarrollen estrategias educativas y sociales, que realmente produzcan resultados inmediatos y sustanciales, teniendo en cuenta la importancia de una verdadera conectividad fija y permanente que facilite la comunicación activa ahora, durante y después de este reto llamado Covid-19.
Sólo una mente educada puede comprender un pensamiento diferente al nuestro sin necesidad de aceptarlo, solo basta con segmentar o dividir en partes la problemática planteada.
Lo primero que tiene que ser un docente es ser buena persona, sí un día no aprende de sus estudiantes en una clase es una clase pérdida. Si un docente no escucha a sus estudiantes, si un docente no motiva a sus estudiantes, si un docente no inspira a sus estudiantes…simplemente no se debe considerar docente.
Es importante que los docentes tengamos presente que Google siempre nos lleva mucha ventaja, los estudiantes están ávidos de nuevas experiencias prácticas, sin desconocer que siempre la teoría es la base del conocimiento, al igual que el mejor vendedor, los docentes estamos obligados a ser excelentes relatores de historias y acontecimientos, dejando ver que un buen ejemplo o un análisis de estudio de casos enriquecen sustancialmente a cualquier individuo...adiós retórico egocentrista.
La invitación es para todos los estudiantes que diariamente reciben educación virtual, que involucren y comprometan a su núcleo familiar de las actividades de formación, que hagan parte de esta formación online, que al final serán muchos los resultados positivos al poder compartir y disfrutar nuevas informaciones y experiencias de vida.
“La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”: Paulo Freire.
Cuando tu profesión coincide con tu pasión, será una vocación inspirada en motivación.
Atte.
Ing. Edwin Pacheco
Estratega Empresarial y Político
Docente Investigador - Coach
Candidato a Doctor en
Administración Gerencial
Magister en Administración de Empresas e Innovación
Especialista en Gerencia de Mercadeo
Especialista en Gerencia Estratégica
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